La historia de Punch, un pequeño macaco japonés que vive en un zoológico de Japón, ha despertado una enorme atención en redes sociales y medios internacionales. El joven primate se hizo viral después de que circularan imágenes en las que aparece abrazando un peluche casi tan grande como él, un objeto al que recurre constantemente para dormir o tranquilizarse. La escena conmovió a miles de personas, especialmente cuando se supo que el animal había sido rechazado por su madre poco después de nacer.
Punch vive actualmente en el zoológico de Ichikawa City, ubicado al este de Tokio. Su historia comenzó a difundirse ampliamente cuando visitantes y cuidadores compartieron videos donde el pequeño macaco se desplazaba por su recinto llevando consigo el juguete. El peluche se convirtió rápidamente en una especie de “madre sustituta”, según explicaron los trabajadores del zoológico.
Con el paso de los meses, el interés del público no ha disminuido. Ahora que Punch tiene siete meses de edad, especialistas en comportamiento animal y primatología han ofrecido nuevas explicaciones sobre su situación, incluyendo las razones por las que su madre no lo crió y por qué en ocasiones se observa que otros monos interactúan con él de forma brusca.
Según los cuidadores del zoológico, la madre de Punch era primeriza, lo que puede influir significativamente en el comportamiento maternal dentro de algunas especies de primates. Además, el nacimiento del pequeño ocurrió durante un período de temperaturas extremadamente altas, lo que pudo aumentar los niveles de estrés del animal.
La psicóloga del desarrollo especializada en primatología, Zanna Clay, explicó que factores ambientales pueden afectar la capacidad de algunas madres para cuidar a sus crías. En ese sentido, señaló: “Hay pruebas de que la inversión materna se ve afectada por períodos de estrés ambiental o nutricional, en los que las madres pueden no disponer de recursos suficientes para cuidar de sus crías”.
Otra investigadora, Jessica Mayhew, que estudia el comportamiento social de los primates, añadió que la maternidad en estos animales también se aprende a través de la observación dentro del grupo. En sus palabras: “Ser padre o madre es un reto incluso en las mejores circunstancias”.
La experta también explicó que en muchas especies de primates el cuidado maternal no depende únicamente del instinto. Según indicó, “el cuidado maternal en los primates se aprende a lo largo de la vida y está influenciado por las oportunidades de observar a madres con experiencia”. En entornos de cautiverio, donde las dinámicas sociales pueden ser diferentes a las de la naturaleza, es más frecuente que algunas madres jóvenes no desarrollen ese comportamiento de inmediato.
Otro factor que pudo influir es la estructura jerárquica de los macacos japoneses. Estas sociedades funcionan bajo un sistema matrilineal, donde el estatus social se transmite a través de la línea materna. En grupos con jerarquías muy marcadas, las hembras de menor rango pueden enfrentar mayores dificultades dentro de la comunidad.
Tras el rechazo materno, los cuidadores del zoológico buscaron formas de ayudar al pequeño macaco a adaptarse. Le ofrecieron toallas, mantas y juguetes suaves, con el objetivo de proporcionarle algún tipo de estímulo reconfortante. Con el tiempo, Punch eligió un peluche en particular —con forma de orangután— al que comenzó a abrazar constantemente.
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