¿Quién debe evitar comer patas de pollo?

Las patas de pollo son un manjar apreciado en muchas partes del mundo. Si bien pueden ser sabrosas e incluso beneficiosas para algunos, no son aptas para todos. Ciertas condiciones de salud y factores de estilo de vida hacen que este plato sea algo que se debe limitar o evitar por completo.

1. Personas con obesidad o problemas de peso
Las patas de pollo pueden no parecer muy calóricas, pero lo cierto es que la mayor parte de su parte comestible es piel y grasa. Esto significa que tienen un contenido relativamente alto de colesterol y grasas saturadas. Consumirlas regularmente, especialmente si se preparan fritas o con salsas aceitosas, puede contribuir al aumento de peso y dificultar que las personas con sobrepeso controlen su dieta. Si está tratando de perder peso o controlar sus niveles de colesterol, las patas de pollo no deberían estar en su menú habitual.

2. Pacientes con gota o ácido úrico alto

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Para las personas con gota, las patas de pollo son una opción arriesgada. Contienen purinas, sustancias naturales que se descomponen en ácido úrico en el cuerpo. El exceso de ácido úrico puede cristalizarse en las articulaciones, provocando dolorosos ataques de gota. Incluso pequeñas cantidades de alimentos ricos en purinas pueden provocar brotes en personas sensibles. Si padece gota o su médico le ha preocupado por niveles altos de ácido úrico, es mejor evitar las patas de pollo.

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